Como parado en el tiempo se encuentra el pueblo de la Alberca, en la sierra de Francia, donde el paisaje urbano nos traslada al medievo. Gastronomía típica y turismo rural se unen de la mano en un enclave de lo más visitado por viajeros de todo el mundo.

La Alberca es una pequeña población de Salamanca, característica por su entramado de calles, con estructura de judería, casas de piedra con dinteles de madera, donde se puede ver grabado el año de construcción de la casa como grabados con símbolos religiosos.

Destaca su plaza, de aunténtico estilo medieval, donde se alza una cruz y una alberca donde el agua brota por un caño. Si hay algo que sorprende al viajero es la oración que las mujeres mayores del pueblo realizan en procesión pidiendo a las ánimas benditas una vez que oscurece.

Respecto a la gastronomía destacan las carnes, con maravillosos y artesanos embutidos, jamones, chorizos y morcillas. El cabrito cuchifrito es uno de sus platos típicos. Por su ubicación, rodeada de montañas y bosques, es un lugar ideal para los amantes de la naturaleza y para todos aquellos que durante un par de días quieran desconectar del estrés de la ciudad.