Valle de Arán

El encantador valle de Arán, en el pirineo catalán, es un destino ideal para todo el año. Aunque existen dos temporadas muy diferenciadas de turismo, verano e invierno, también el otoño es precioso en este valle, regalándonos unas mezclas de colores únicas.

¿Qué ver en el valle de Arán?

Viajar al valle de Arán en invierno supone encontrarnos paisajes nevados dignos de postales, pasear entre las casitas de cuento de sus pueblecitos, disfrutar del esquí en Baqueira-Beret… En verano, podemos elegir entre muchas actividades: hay rutas de montaña de diferente dificultad y duración, a pie o en bicicleta, paseos a caballo, rafting y otras actividades acuáticas, escalada, vías ferratas. También podemos visitar la fauna del valle en Aran Park, donde están representadas todas las especies autóctonas, quizá la más entrañable sea la del oso pardo, en peligro de extinción.

No se puede viajar al Valle de Arán y dejar de ver la ruta románica que constituyen sus pueblos; aunque la ruta incluye quince iglesias, podemos destacar como las más importantes:

  • La iglesia de San Miguel, en Vielha. Finalizada en el siglo XIII, muestra una transición entre el románico y el gótico, y nos llama la atención su precioso campanario y el Cristo de Mijarán, una verdadera obra maestra. Se encuentra en el centro de Vielha, lugar de paso obligado.
  • La iglesia de Santa María, en Artíes. Quizá la más imponente y con un interior espectacular. Su enclave nos regala unas vistas increíbles.
  • La iglesia de Santa Eulalia, en Unha. Data del siglo XII, y posteriormente ha sufrido diversas reformas. Aunque en mal estado de conservación, sus pinturas románicas son las únicas que se mantienen originales en todo el Valle.
  • La iglesia de San Esteban, en Betrén. En esta iglesia del siglo XIV podemos ver una perfecta combinación de elementos románicos y góticos, en este tranquilo pueblecito del Valle de Arán.

Su riqueza cultural, paisajística y de oferta de ocio, nos da para visitar el valle de Arán varias veces, ¡es imposible verlo todo! Nos quedan aún por ver diferentes museos: el museo etnológico del Valle de Arán, el museo de la lana, el ecomuseo Joanchiquet, el museo de la nieve…

El Valle de Arán es un destino ideal para no aburrirse, para encontrar belleza, paz y actividades diferentes.

Gastronomía del Valle de Arán

La gastronomía del Valle de Arán está marcada por las frías temperaturas del lugar, así como por el entorno: la caza, la recolección de frutos silvestres, los huertos…

Ingredientes muy preciados y usados son la carne de caza, las setas silvestres, las frutas silvestres, la trucha, los patés caseros y, más recientemente, el caviar de esturión criado de forma natural en las aguas del río Garona.

Si tuviéramos que señalar algún plato representativo del Valle de Arán, sin duda sería la olla aranesa. Se trata de un consistente cocido con diferentes carnes, verduras y legumbres, de alto valor calórico para combatir las bajas temperaturas, de apreciado sabor y muy reconfortante en los fríos días del invierno.

También destacamos el civet, un plato hecho con carne de caza, principalmente jabalí; ah, y no puedes dejar de probar el licor de «cassís» y el «aigua de nodes», dos licores característicos del Valle de Arán, ideales para cualquier sobremesa.

Merece la pena recordar que, desde hace algunos años, en algunos pueblos del valle tiene lugar el «pincho pote», que consiste en que determinado día de la semana (por ejemplo, en Vielha es el martes) podemos degustar pinchos especiales junto con la bebida a muy buen precio. Lo importante no es sólo el buen precio, sino que esos días, realmente los bares se esmeran mucho en tener un pincho estrella, con lo que podemos probar tapas realmente deliciosas y diferentes.

Fiestas del Valle de Arán

A lo largo de todo el año, se reparten diferentes fiestas en el Valle de Arán. En invierno tienen lugar diferentes fiestas o actos relacionados con la temporada de esquí, pero no es donde más se concentran las fiestas tradicionales. Estas fiestas tradicionales suelen tener lugar en el verano, donde cada pueblecito tiene su fiesta mayor. Y, más adelante, mientras los más pequeños celebran Halloween, aún se conserva la tradición de la castañada.

En las fiestas mayores de cada pueblo, los vecinos suelen unirse para celebrar comidas, bailes populares, y hacer concursos y juegos para todas las edades. Algo que llama mucho la atención al visitante son los bailes y la música araneses: diferentes grupos (llamados còlhas) de jóvenes, se visten con las ropas tradicionales y encandilan al viajero.

Cabe destacar la fiesta mayor de Vielha (varios días alrededor del 8 de septiembre), donde los araneses, en grupos de amigos, suelen disfrazarse según un tema elegido por la comisión de fiestas. En esta misma fiesta, además de lo típico de las demás fiestas: bailes, concursos, misa para quien quiera asistir… no podemos perdernos la «bajada del cap de la vila», donde niños y no tan niños bajan corriendo mientras los vecinos les tiran agua desde las casas.

El 22 de mayo se celebra la romería de Santa Quiteria: este día se acude en romería a la boca sur del túnel de Vielha, donde se celebra un desayuno popular, misa en honor a Santa Quiteria y baile de tarde. Este momento está asociado a la llegada del buen tiempo, a la retirada de las nieves, cuando, antiguamente, se podía cruzar de nuevo a pie el puerto de Vielha, y volver a tomar contacto con las gentes de fuera del valle.

Además de las fiestas mayores, se celebraban ferias de ganado, que han ido pasando a un segundo plano, dejando paso a un día festivo más, con la llegada de vendedores de productos artesanales, o ferias de las flores, etc.

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